Siguiendo estas breves indicaciones no tendrás ningún problema para entregar tu trabajo de lectura a tiempo:
1.- No intentes hacer esta tarea de una sola vez, se trata más bien de habituarse a leer un rato al día varios días a la semana, para ello, organiza bien el tiempo disponible:
Si dedicas a menudo un rato para ir avanzando, no tendrás que hacer acrobacias de última hora para realizar una gran tarea.
Tienes casi dos meses para acabarlo, eso te permite repasar, plantear dudas en clase y dar una última revisión antes de entregarlo. No esperes al último día.
2.- Evita copiar de las fuentes que emplees. Puedes consultar enciclopedias, diccionarios, ediciones variadas de las obras, etc.; puedes incluir en tu trabajo citas literales, fragmentos que te sirvan para completar tu punto de vista, pero como el objetivo es que mejores tu conocimiento y tu capacidad de lectura atenta, esta vez sí el camino es más importante que el resultado.
Pero si copias tal cual el trabajo de una página web, además de que no cumplimos el objetivo académico del trabajo, nos encontraremos con la clásica y desagradable escenita que todos preferimos evitar:
3.- Asegúrate de que has comprendido bien los apartados de la tarea. Puedes preguntar a los profesores y a tus compañeros cuando tengas alguna duda.
Una presentación es una breve introducción en la que puedes expresarte libremente, a quien lee le tiene que servir para comprender qué tema(s) vas a tratar, el resto lo decides tú.
Un resumen es una explicación breve de un contenido:
Cuando se trata de una narración, no debemos olvidar la introducción (1), el desarrollo (2) ni el desenlace (3), pero no hay que explicar con todo detalle cada una de las acciones.
Una opinión personal es exactamente eso, un texto donde expresas tu valoración de lo leído, pero como se trata de un ejercicio escolar, hay que explicar por qué hemos llegado a esas conclusiones.
Lo más importante de este ejercicio para cualquier profesor es comprobar cómo has sido capaz de, una vez leídas las obras con atención, desarrollar tu propio punto de vista razonado sobre ellas: el protagonista eres tú, el trabajo es solo un medio para comprobar cómo mejoras tus habilidades.
Por ello, evita el excesivo perfeccionismo tanto como la desgana y exprésate con naturalidad y, a la vez, recordando que, al tratarse de un contexto escolar, la corrección gramatical es casi tan importante como lo que vas a explicar.
Una vez completado y revisado el trabajo, piensa en la presentación. No se trata de que hagas la presentación más bonita y coloreada de la historia (además, cada persona tiene un concepto distinto de qué es bello), pero sí tienes que intentar que quien lo lea (tu profesor(a), tus amistades, tu familia, el mundo…) pueda comprender con claridad el contenido. Así que, lo entregues manuscrito o por medios informáticos y salvo que se indique otra cosa, busca la letra más clara que puedas emplear…
De este modo, puedes conseguir entregar en fecha un trabajo perfecto:
Si, pese a todo, no has tenido tiempo de acabar la tarea, no desesperes:
Y tampoco emplees tu tiempo en buscar excusas variadas:
¿No es mejor que lo dediques a preparar la recuperación?
Para ilustrar la Ilustración os invito a ver estos vídeos donde explican algunos de sus aspectos esenciales y cómo esa época supuso el principio del fin del Antiguo régimen y la puerta de entrada a a la Edad contemporánea. Además, al final de la entrada podéis disfrutar de una banda sonora de las que hacen (esta) época.
Aquí podéis ver una breve introducción en siete minutos a su pensamiento y a algunas de sus principales figuras:
Este otro vídeo analiza en menos de diez minutos el ideario y las principales actitudes de la Ilustración y, tras presentar a algunas de sus principales figuras, profundiza en Voltaire, uno de los pensadores más influyentes del XVIII:
Aunque el movimiento ilustrado en España no compartió completamente el recorrido histórico ni tuvo la inmediata influencia que alcanzó en países como Inglaterra, Francia o Alemania, también supuso un aporte relevante de cuyo recorrido da cuenta en treinta minutos este documental:
Finalmente, un texto crucial de la época para preparar el bachillerato: ¿Qué es la Ilustración?
Bonus: Banda sonora de la ilustración:
Del barroco al neoclásico de la mano de un músico crucial:
Un gran éxito muy armónico que fue hilo musical de palacios y oficinas de la época:
Y para finalizar, el directo de una de las más grandes obras del mayor genio musical del siglo XVIII:
La Academia sueca (que es como las Academias españolas pero sueca) ha concedido el premio Nobel de literatura este año a un juglar contemporáneo, concretamente a שבתאי זיסל בן אברהם (Shabtai Zisl ben Avraham), más conocido como Robert Zimmerman, más conocido como Bob Dylan.
Ha querido la casualidad que el ganador del mismo premio en 1997, otro autor al que la misma academia destacó como juglar contemporáneo, llamado Dario Fo haya muerto el mismo día a los 90 años de edad. El oficio de los juglares era hacer reír. Y llorar. Y pensar. Pero sobre todo reír y disfrutar de la fantasía, la música y las palabras. No tomarse la vida en serio no proque no lo sea sino, tal vez, porque como suele serlo demasiado, a veces es necesaria alguna clase de tregua o de la ebriedad de vino, virtud o poesía, que recomendó Baudelaire mientras abría el camino maldito de esa flor de todos los males que es la poesía moderna.
Como siempre, la concesión del premio genera debates que, haciendo caso a los juglares, se disfrutan mucho más si no se toman muy en serio, sobre todo si se tiene la paciencia de leer la lista de de los premios de la paz. Sin ir más lejos, en 1973, mientras una parte de la sociedad americana (de la que Dylan fue conspicuo portavoz) presionaba pacíficamente contra el genocidio de vietnamitas, los suecos otorgaban el premio Nobel de la paz a uno de los organizadores de la masacre, cuya idea de la libertad y la democracia pasó por patrocinar casi todas las tiranías de medidos del siglo XX, con los únicos requisitos de que no empleasen simbología comunista (como si la vestidura fuese lo esencial) y sí tuvieran alguna importancia geoestratégica para los magnates estadounidenses.Era la época de la guerra fría y el resto de tiranías -las que sí ostentaban parafernalia comunista- las promovía la URSS. Pero dejemos por hoy esa trágica seriedad. Suele llevarse mal con los placeres y, ya que no son solamente una necesidad, si las artes no fuesen además y sobre todo un raro placer, no habrían acompañado a la humanidad desde el principio de los tiempos hasta hoy mismo. Es una buena noticia que existan, que se premien y que, precisamente por ser tan serias como el corazón de la vida, nos las podamos a veces tomar como un juego, en este caso el juego del jocularis, el gracioso, el que juega: el juglar.
Durante siglos, en una sociedad estamental fuertemente compartimentada, el artista cortesano se desempeñaba en palacio, la clerecía en el templo y el juglar jugaba y hacía jugar al pueblo llano, también llamado vulgo. Hasta el siglo XX, esos tres ámbitos o tribus sociales y culturales no se mezclan compeltamente, como no se unieron en los EE.UU. de América grupos étnicos y demás presupuestas identidades colectivas hasta las manifestaciones por los derechos civiles o contra guerras como la de Vietnam. Las tribus culturales del nuevo milenio y los profesionales de la admonición se pelearán por la justicia de un premio que, a fin de cuentas, es más un capricho sueco que una propuesta de canon cultural para la humanidad. Aquí se aprovehará la ocasión apenas para "bromear en serio" como los bufones renacentistas en la corte entre clérigos letrados.
Empecemos otra vez por el principio. En la literatura la vida se mezcla siempre con la memoria, que es el nombre que damos a esa mezcla de olvido y fantasía que dibuja el recuerdo, también llamado leyenda cuando alcanza proporciones colectivas. En el caso de Zimmerman, cuenta la leyenda -siempre repetida y nunca confirmada- que adoptó su apellido artístico del gran poeta inglés Dylan Thomas, que en este poema se rebelaba contra la oscuridad y la muerte, como ha hecho Dario Fo durante toda su vida de juglar y como ha hecho el ser humano a través del arte tantas veces.
Como todo el mundo sabe, numerosos himnos de la música popular estadounidense-global del último tercio del siglo XX fueron escritos por Dylan e interpretados por medio mundo, empezando por la enigmática canción donde, según los críticos de rock, se halla el mejor solo de guitarra de la historia. Habla de un un juglar perplejo y un ladrón que le consuela de lo absurdo que es el mundo. Podía ser una canción medieval: castillos, princesas, bufones, jinetes...
Si Zimmerman había tomado su nombre artístico de Dylan Thomas, de ese canto rodado llamado Bob tomaron su nombre los Rolling Stones tras escuchar esta triste historia, cuya traducción no es memorable pero sí de agradecer.
La influencia de Bob Dylan llega también al cine. Precisamente en 1973, mientras los acuerdos de París frenaban la masacre vietnamita, se estrenó Pat Garrett & Billy the Kid, un western existencialista y sin héroes protagonizado por dos antiguos amigos que ahora se han convertido uno en fugitivo en busca y el otro en sheriff a la captura. La película da una versión de la historia próxima a la tragedia clásica, con unos personajes complejos que tienen que decidir en más de una ocasión entre traicionarse a sí mismos y traicionar el sentido de sus vidas.
La película de Peckinpah tiene una atmósfera muy alejada de la que en 1935 ofreció J. L. Borges en un relato de su Historia universal de la infamia. Tal vez porque, como escribe en alguna página de ese libro, "había alcanzado una edad en la que el orden era para él más importante que la justicia", en la obra de Borges no aparece tanto una auténtica reflexión ética como una moral sumaria y presupuesta: ni justicia, ni dudas, ni contradicciones: solo el orden y un desorden que se parece menos a un mal metafísico que a las molestias de lo desatado que desborda.
El relato borgiano se alza como una subversión fría y precisa de la épica, toda vez que que el bandido ocupa el lugar del héroe (único protagonista entre un puñado de personajes que apenas son coro difuso y decorado cabal) pero no recibe siquiera un tratamiento literario de antihéroe. Borges no muestra en el forajido (el fora exitus, el que ha salido o ha sido expulsado fuera) algo parecido a la persona, el poliédrico avatar vital con desbordes de bondad y vesania, de dignidad y melancolía que se muestra en el film. Borges conjetura esa historia a modo de cronista, en su prodigiosa prosa de siempre pero, esta vez, sin los matices ni dilemas de otras de sus ficciones.
Tal vez porque, como escribe en alguna página de ese libro, "había alcanzado una edad en la que el orden era para él más importante que la justicia", Borges no mereció el premio Nobel de la paz. Es cierto que nunca organizó una guerra o una masacre, lo que le habría colocado entre los favoritos, pero sí mostró por otro lado un indisimulado aprecio siquiera temporal por algunos totalitarismos, aunque en este caso no ostentasen parafernalia comunista -como si el decorado fuese lo esencial- para adornar la maquinaria de muerte y el uso antidemocrático.
No obstante, el mundo de las letras considera una verdadera infamia sueca que uno de los escritores más influyentes de los últimos cincuenta años no pudiese honrar al premio con su literatura, aunque fuese por la involuntaria razón de que no le fue otorgado. Como a Tolstoi, Kafka, Joyce y otros ilustres presuntamente damnificados por el surrealismo solemne de otra academia a la que, juglarescamente, tampoco tomaremos muy en serio.
Volviendo a Dylan y Billy the Kid, el Nobel de este 2016 firma la banda sonora y canta en aquel film con solemnidad, contención y hondura otro de sus clásicos. Llamando a las puertas del cielo se convertirá en otro de los himnos más recordados del juglar de Minnesota: tanto que ya a finales del siglo XX fue seña de identidad entre las hordas del metal del cambio de milenio. A pesar de que el heavy metal suele estropear casi todo lo que no nace heavy metal, Guns'n' roses consigue en esta versión que lo que se pierde en continencia y hondura se compense de algún modo en grito agudo y air guitar metafísico:
...Esa fría nube negra sigue descendiendo, pero Dario Fo no llamará a las puertas del cielo. Dylan tiene detractores pero Fo tenía enemigos, (es lo que tiene a veces bromear en serio) y entre ellos algunos de los que dicen tener las llaves de los cielos: impensable llamar a esa puerta y esperar al otro lado siquiera alguna muestra de caridad cristiana para un payaso incómodo. Quizá para que cualquier dios sea misericordioso algunos de sus representantes y seguidores tengan que ser implacables, porque, cuando le fue concedido el premio Nobel, los medios de la tribu cultural de la única teocracia europea lamentaron que el galardón hubiese desecendido de genios a "un bufón, un payaso".
A ningún poder, especialmente si es de fundamentación teocrática, suele gustarle la risa que no halaga, pero para Fo y para su inseparable Franca Rame, que dedicaron el dinero del premio a distintas causas sociales y humanitarias, la risa era un principio vital, y reírse de las injusticias del poder, una obligación ética y cívica. De modo que las lágrimas no son hoy bienvenidas si no son de alegría y, como siempre y una vez más, los cielos pueden esperar, porque siguiendo el tópico, la vida es un viaje, y este de hoy es el viaje de los juglares. Entre los casi siempre anónimos medievales y Dario Fo-Franca Rame no había nada, solo el paso de plomo de los siglos y el hilo de la literatura hecha vida por un antiguo oficio.
Entre Dylan Thomas y Robert Zimmerman, estuvieron las carretas de los pioneros, las cadenas de los esclavos, los cantores populares de la gran depresión y más tarde los beatniks, la contracultura norteamericana (quizá lo premiado hoy), chicos blancos sin virtud ebrios de jazz y licores deslizándose por la carretera al hilo de la vida, hecha camino hacia el oeste entre música de palabra alucinada y cruda. Uno de ellos (con toda probabilidad el olvidado P. Orlovsky) dejó escrito: "...nací para recordar una canción de amor".
La idea de explicar los textos artísticos no es nueva. Hace milenios, Aristóteles vio ya la necesidad de agrupar las obras literarias en diversos tipos o categorías. Es el mismo procedimiento con que el biólogo o el geólogo clasifican las especies de seres vivos o los minerales. Sus objetivos eran comprender, organizar y explicar el conocimiento de las obras literarias y reflexionar sobre el hecho literario y su aportación a la sociedad. Esta obra se tituló Poética o, más exactamente Sobre la poética (Περὶ Ποιητικῆς).
Las diferentes modalidades que presentan las obras literarias (según su forma, sus temas, tonos y finalidades) determinan los llamados géneros literarios. La razón de ser de estas clasificaciones literarias es de tipo práctico, didáctico y crítico, ya que ayuda a entender las claves de la escritura literaria, a profundizar en lo elementos y características formales de cada uno y a comprender mejor tanto los textos literarios como otros de tipo más práctico que artístico, desde los publicitarios a los académicos.
Los géneros literarios son ante todo un asunto de forma, ya que el mismo tema contenido puede expresarse en cualquiera de los géneros. Es una preferencia que cada época, corriente literaria o escritor tiene de acuerdo a su temperamento y estilo. Como las especies de seres vivos, los géneros nacen, experimentan evoluciones diversas y, mientras en algunos casos dejan de ser usados por los escritores como molde para sus obras, en otros perviven a través de los siglos.Para comprobar si ya puedes distinguir cada género, puedes acceder a esta página y completar sus sencillos ejercicios.
Dentro de cada género existen, además, tipos de textos que comparten más características (su temática, tono, escritura en verso o prosa, etc.) y pueden igualmente agruparse con aún más precisión, como se hace en estos esquemas:
Para concluir esta introducción a los géneros literarios, sería una buena idea que cada participante en el curso elaborase su propio resumen y su propio esquema.
¿Cómo hacerlo? Es muy sencillo. Un punto de partida puede ser este:
En la imagen inferior se ha optado por un resumen en forma de tabla con las principales características, funciones del lenguaje implicadas, emisor y subgéneros.
Otros criterios podrían ser características como los elementos, estructuras, intención y características de estilo propias de cada género.
Así, por ejemplo, el cantar de gesta sería un género narrativo/épico escrito en verso que aparece en la Edad Media europea, tiene como finalidad o intención glosar las acciones de héroes y cuenta con todos los elementos de un texto narrativo: el lugar y el tiempo donde transcurre la acción, una serie de personajes y un narrador que nos cuenta esa historia. Como texto narrativo, un cantar está estructurado en tres partes: una introducción o presentación de lugares y personajes y un hecho que cambia la situación inicial; un nudo o desarrollo de acciones (las tareas del héroe); y, finalmente, un desenlace o final donde se pone fin a la acción desarrollada (la restauración del honor, la conquista de una determinada condición, etcétera).
Un buen cuadro sinóptico o mapa conceptual podría quedarte como éste. Pincha sobre la imagen para verla ampliada en su página original.
(Nota: como habréis comprobado -una ocmpañera ya lo ha observado- en los diferentes gráficos aparece la épica bien como sinónimo de narrativa o bien como subgénero lírico. En efecto, épica es la forma de la antigüedad clásica de llamar a la poesía narrativa sobre dioses y héroes. En ella convivían escenas de acción con momentos de reflexión y expresión de sentimientos de los personajes. A la vez, a partir del siglo X aparecen en Europa los cantares de gesta, que son el equivalente medieval de aquellos largos relatos. De ellos saldrán después fragmentos líricos y narraciones más breves, pero como estos relatos combinan elementos narrativos con pasajes marcadamente líricos suelen estar compuestos en verso, algunos autores los clasifican dentro de la narrativa y otros en la poesía. Nosotros los hemos clasificado en la narrativa porque, aunque todas estas composiciones cuenten con secuencias líricas en los intervalos de la acción, la modalidad predominante es la narración de historias por parte de un narrador (que, como sabéis, en muchos casos era anónimo)
Para el estudio de los textos narrativos es muy útil partir de unos conceptos y criterios claros que nos permitan entender el porqué, el para qué y el cómo de cada una de estas especies textuales. Una vez desarrollado el tema, podremos comprender y memorizar lo más importante.
Para finalizar, es recomendable realizar un repaso que termine con la elaboración de un buen esquema, que nos permitirá volver sobre el terreno con nuestro propio mapa cada vez que lo necesitemos.
El espacio virtual del Proyecto Cíceros ofrece un resumen esquematizado, claro y sencillo, y por tanto muy útil para introducirse en este tema como también para repasarlo. Puedes acceder a él pinchando sobre esta imagen. Como verás, el tema se complementa con algunas nociones de versificación, tópicos literarios y figuras retóricas que nos será muy útil para el estudio de la literatura durante toda la etapa de ESO.